Debería estar descansando tranquilamente en un hostal, pero el pueblo mas cercano esta veinte kilómetros a mi espalda, ni siquiera dejé allí el coche. Cuando comenzó este viaje tenía claro que caminaría, era la única manera de serle fiel a este extraño mapa que me poseía. Así que aquí estoy, buscando algún lugar donde pasar la noche, perdido en medio de esta tierra húmeda y arisca. Se que no estoy lejos de la civilización, en realidad estoy bastante cerca. Pero por aquí la susodicha parece haber desaparecido. Ya me lo advirtió Sergi, esta cerca, pero parece un laberinto.
Sergi es un tipo tranquilo obsesionado con sus libros. Su trabajo a tiempo parcial en un supermercado de barrio no le reporta grandes beneficios, pero a cambio, dispone de tiempo para leer obsesivamente. Creo que no le importa el tema. Lo mismo da literatura, ciencia, historia, cuentos cortos, poesía.... siempre que sean letras sobre papel, el papel es importante. Disfruta mas leyendo la carta de un restaurante que con la comida posterior... y no exagero.
Últimamente sin embargo andaba distraído con libros medievales, leyendas, mujeres de agua me dijo... es más, creía firmemente haber tenido un encuentro con una de ellas en una de sus salidas lunáticas... de lunes. Los lunes los usa para airear su biblioteca, o su mente según se mire. Me lo contaba en voz baja, como si algo o alguien pudiera oírlo en ese cuarto en permanente penumbra donde pasaba la mayor parte del día, fue entonces cuando me presento su última adquisición, lo sostenía entre las manos con gesto temeroso y lo abrió directamente con ese mismo tono entre el respeto y la admiración que guardaba para sus mas preciados ejemplares... lo abrió decía... hacia la mitad y pude contemplar por primera vez, el mapa que ahora me guiaba, o me perdía.
Levante la mirada, me llamo la atención una edificación que parecía entreverse a pesar de la niebla. Da igual pensé, cuatro paredes para un buen sueño, espero. No intuía nada mejor, así que dirigí mis pasos hacia ella.
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miércoles, 21 de diciembre de 2011
La llave III.
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domingo, 18 de diciembre de 2011
La llave II - el camino -.
Me advirtieron que el camino sería largo, pero no contaron nada sobre esta espesa niebla que empezaba a enraizarse peligrosamente en mi cerebro, apretaba la llave entre mis manos como si fuera capaz de darme calor, mientras seguía atravesando campos sembrados con la duda de llegar alguna vez a ver el sol.
Tenía la seguridad inconsciente; hay una cerradura para ti, una puerta capaz de abrirme al conocimiento, capaz de llevarme mas allá de estas tierras grises y bellas. Arrastraba mis pies embarrados con ese convencimiento, un paso tras otro, una mirada nueva a ese mapa laberíntico sobre el que había una cruz, un destino que parecía no escrito... quería aprender a leerlo, me sentía capaz a pesar de mis piernas entumecidas por el frio. Pero por hoy era bastante, será mejor encontrar refugio.
Tenía la seguridad inconsciente; hay una cerradura para ti, una puerta capaz de abrirme al conocimiento, capaz de llevarme mas allá de estas tierras grises y bellas. Arrastraba mis pies embarrados con ese convencimiento, un paso tras otro, una mirada nueva a ese mapa laberíntico sobre el que había una cruz, un destino que parecía no escrito... quería aprender a leerlo, me sentía capaz a pesar de mis piernas entumecidas por el frio. Pero por hoy era bastante, será mejor encontrar refugio.
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jueves, 10 de febrero de 2011
La llave.
La casa estaba ahí pero no había un camino claro, para mas inri, la niebla se hacía cada vez mas espesa , los arboles que me guiaban aparecían y desaparecían como embrujados por el mismo aire. Quería llegar, todo lo que esperaba estaba ahí, adormecidos papeles, inquietantes imágenes, la despensa y el calor de un buen fuego. Era una gran casa, enorme diría yo, no entendía como no podía encontrar un camino claro que me llevara hasta ella, estaba tan cerca.
Decidí atravesar el campo sembrado que tenía frente a mi, la tierra mojada enfangaba mis zapatos, el peso se acumulaba en mis pies después del largo viaje, el olor de la leña quemándose en el hogar me acariciaba la nariz empujándome a dar mas pasos, la claridad del sol se colaba ahora con mas fuerza, dejándome ver la cercana puerta. Por fin estaba delante, la llave, la cerradura... no encajaban, no era ella...rodeé la enorme y acogedora casa y seguí camino por el laberinto hasta perderla de vista. Me senté un momento a descansar, miraba la llave entre mis manos apretándola... ¿Donde me llevaras ahora?.
Decidí atravesar el campo sembrado que tenía frente a mi, la tierra mojada enfangaba mis zapatos, el peso se acumulaba en mis pies después del largo viaje, el olor de la leña quemándose en el hogar me acariciaba la nariz empujándome a dar mas pasos, la claridad del sol se colaba ahora con mas fuerza, dejándome ver la cercana puerta. Por fin estaba delante, la llave, la cerradura... no encajaban, no era ella...rodeé la enorme y acogedora casa y seguí camino por el laberinto hasta perderla de vista. Me senté un momento a descansar, miraba la llave entre mis manos apretándola... ¿Donde me llevaras ahora?.
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