No, no intento inventar una nueva tipología fotográfica. Ocurre que salir con la cámara colgada del hombro, es una costumbre adquirida con el tiempo, suelo pasear por un entorno, un paisaje cercano, que no tiene que ver con lo urbano, me pilla lejos. Cerca de casa crecen robles, madroños, pinos y lo que podéis imaginar conlleva un bosque típico mediterráneo, que como tal, se quemo no hace mucho.
Componer en ese entorno, donde nada destaca en demasía, todo parece tener la misma medida, el mismo color, excepto por el negro que dejo el fuego, es un buen reto. Estoy seguro, de vivir en una ciudad, tendría en mis imágenes más personas que arboles, de hecho así era cuando empece. Pero como no es el caso, me toca practicar una especie de -Street Photo Nature-, esperando que aquel roble tantas veces visto, me sorprenda hoy con una luz, el agua, un ave, la niebla y en fin, un posado diferente... y a veces.
