Afortunadamente vivimos en una parte del mundo, donde las religiones han dejado de ser el opio del pueblo, dejamos de ser temerosos hace ya tiempo. Pero no siempre fue así, no tengo mas que oír los relatos de mi madre sobre penitencias y el miedo a incumplirlas, no poder pasar mas de una vez por una calle para no ser considerada mujer de mala vida, tener que taparse la cabeza para salir e incluso para estar, guardar el riguroso luto cuando tocaba y así una larga lista de no hace tanto tiempo.Tiempos en que un Cardenal como Rouco Varela hubiese vivido satisfecho y encumbrado como ahora a la cúspide eclesiástica, como ahora si, porque solo la iglesia se quedo atrás, anclada en esos momentos oscuros de posguerra. Hay suficientes deshechos como para pensar que eso sea solo ya anécdota y hablo de la ocultación aquí también de los abusos infantiles, del constante ensañamiento político, etc. Pero no deja al fin de ser casi solo una anécdota frente al día a día.
Al final la pregunta es, ¿como conseguimos superar esa época oscura?. Seguramente sabes la respuesta... y entonces, cuando miramos al otro lado del Mediterráneo, ¿Porque pensamos en su religión como algo atávico e insuperable?. Nos olvidamos de la historia, de la Granada de Boabdil, que quizá no supo defenderla como un hombre, pero si vivirla y amarla como una persona, olvidamos nuestro ensoñamiento con La Alhambra, un palacio pensado para que la vida corra como el agua y la luz.
Eramos entonces nosotros los atávicos e incultos, luego... la enfermedad tiene solución, solo hay que mirarse en el espejo de la historia... no tan lejana.
No hay que olvidar tampoco el contrapunto, estamos donde estamos...y es época de carnaval.


