Y así se va. Hay días de esos...
miércoles, 31 de octubre de 2012
martes, 30 de octubre de 2012
El espíritu de photoshop.
Me perdonarán mis amigos por la foto, aunque a juzgar por sus caras es algo más que un buen recuerdo, un instante mágico.
No voy a discutir sobre si photoshop si, no, en su justa medida, que si retocar o no. Por si hay dudas la foto es tal cual, no hay más que lo que había en la cámara.
El espíritu del título se refiere más bien a la parte fantasma del programa, esa que consigue que aparezcan y desaparezcan elementos, a veces hada, transformando la belleza en fantasía, a veces duende, de pequeños retoques ¿sin importancia?, otras demonio conduciendo tus limitaciones.
Pero no es eso lo que me preocupa, lo que me inquieta a veces es una pregunta, formulada normalmente por personas que empiezan en esto, o que no empezarán nunca y solo les preocupa admirar o no, la fotografía que les muestras. Delante de un amanecer inesperado, de un animal saliendo de la niebla, de una luz increíble de un retrato maravilloso e incluso de una escena como la de abajo. La pregunta convertida además en afirmación es,"Pero eso es photoshop", ¿no?.
No voy a discutir sobre si photoshop si, no, en su justa medida, que si retocar o no. Por si hay dudas la foto es tal cual, no hay más que lo que había en la cámara.
El espíritu del título se refiere más bien a la parte fantasma del programa, esa que consigue que aparezcan y desaparezcan elementos, a veces hada, transformando la belleza en fantasía, a veces duende, de pequeños retoques ¿sin importancia?, otras demonio conduciendo tus limitaciones.
Pero no es eso lo que me preocupa, lo que me inquieta a veces es una pregunta, formulada normalmente por personas que empiezan en esto, o que no empezarán nunca y solo les preocupa admirar o no, la fotografía que les muestras. Delante de un amanecer inesperado, de un animal saliendo de la niebla, de una luz increíble de un retrato maravilloso e incluso de una escena como la de abajo. La pregunta convertida además en afirmación es,"Pero eso es photoshop", ¿no?.
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Sobre fotografía
lunes, 29 de octubre de 2012
domingo, 28 de octubre de 2012
sábado, 27 de octubre de 2012
viernes, 26 de octubre de 2012
jueves, 25 de octubre de 2012
Una accidentada mañana en el Montseny.
Esta mañana Leo y yo nos hemos acercado hasta el Montseny. Queríamos ver como estaban los colores del otoño. Colores, lo que se dice colores, todavía falta un poco, esperábamos un cielo nublado o incluso lluvia. Había nubes si, un cielo plomizo, absolutamente gris. La lluvia ni por asomo, niebla tampoco y del agua la que corre por el suelo ni rastro, nunca había visto Sta fe tan seco.
Es una montaña mágica, deben de creer los que se dedican a la búsqueda y captura de una seta, pues estaban por todos lados. No nos íbamos a rendir de buenas a primeras, así que decidimos subir hacia arriba, hay un rincón donde a veces corre el agua, no hay nadie, tiene una preciosa vista y un hayedo agradecido.
Con nosotros viaja habitualmente Roco, un gos d'atura o pastor catalán, que tiene ya dieciséis años, perdió su manada hace ya año y medio, Lula y Pancho nos dejaron y a él también, desde entonces nos acompaña si o si. Padece del corazón y necesita caminar y a veces mientras pasea, emite un sonido, una especie de tos gutural que asustaría a un caballo. No es broma no, eso ya lo hemos comprobado.
Llegamos al sitio, cogemos los trastos de fotografiar y nos ponemos a caminar. Son unos diez minutos suaves y agradables... excepto porque esta vez el camino estaba plagado de vacas pastando tranquilamente con sus terneros. La ida bien, ellas nos miraban, nosotros también a ellas, respeto mutuo o eso parecía y nada más. Hacemos unas fotos, pocas, el día plomizo, la luz fea, decidimos volver. Las vacas se habían ido instalando en el camino, teníamos una muy cerca, si, en medio del paso, así cruzada ella, devorando hierba, tan tierna.
Ni corto ni perezoso, le puse a Roco la correa y tire de él hacia adelante esperando que la vaca se apartara. Llego a su altura, la miro, me mira; pienso estamos de acuerdo, paso y listo. En esta a Roco le da por exhibir su portentosa tos gutural. La vaca vuelve a mirarnos, yo también, -Roco calla por Dios-. La vaca levanta una pata, intento retroceder pero me atasco con el perro, baja el morro, enfoca. Aún me dio tiempo de cogerle un cuerno, pero el golpe me lanzó al suelo. Me mira dando un paso hacia adelante, yo me incorporo con tiento. Al girarme veo a Leo trípode en mano dispuesta a medirse con la vaca. No se porqué milagro la cosa no llego a mayores, eso si viendo el panorama, decidimos desviarnos montaña arriba para volver, media horita lo que eran diez minutos. Aún hay más, si. El perro dice que ya no puede caminar, lo cojo en brazos, ya de bajada le digo al oído; solo me falta caerme contigo a cuestas, dicho y hecho, costalazo...
Hemos llegado a casa, lo escribo y no puedo evitar reírme pero... Alguien puede decirme que le he hecho yo a esa maldita vaca.
Es una montaña mágica, deben de creer los que se dedican a la búsqueda y captura de una seta, pues estaban por todos lados. No nos íbamos a rendir de buenas a primeras, así que decidimos subir hacia arriba, hay un rincón donde a veces corre el agua, no hay nadie, tiene una preciosa vista y un hayedo agradecido.
Con nosotros viaja habitualmente Roco, un gos d'atura o pastor catalán, que tiene ya dieciséis años, perdió su manada hace ya año y medio, Lula y Pancho nos dejaron y a él también, desde entonces nos acompaña si o si. Padece del corazón y necesita caminar y a veces mientras pasea, emite un sonido, una especie de tos gutural que asustaría a un caballo. No es broma no, eso ya lo hemos comprobado.
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| Aquí el Roco. |
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| La susodicha. |
Ni corto ni perezoso, le puse a Roco la correa y tire de él hacia adelante esperando que la vaca se apartara. Llego a su altura, la miro, me mira; pienso estamos de acuerdo, paso y listo. En esta a Roco le da por exhibir su portentosa tos gutural. La vaca vuelve a mirarnos, yo también, -Roco calla por Dios-. La vaca levanta una pata, intento retroceder pero me atasco con el perro, baja el morro, enfoca. Aún me dio tiempo de cogerle un cuerno, pero el golpe me lanzó al suelo. Me mira dando un paso hacia adelante, yo me incorporo con tiento. Al girarme veo a Leo trípode en mano dispuesta a medirse con la vaca. No se porqué milagro la cosa no llego a mayores, eso si viendo el panorama, decidimos desviarnos montaña arriba para volver, media horita lo que eran diez minutos. Aún hay más, si. El perro dice que ya no puede caminar, lo cojo en brazos, ya de bajada le digo al oído; solo me falta caerme contigo a cuestas, dicho y hecho, costalazo...
Hemos llegado a casa, lo escribo y no puedo evitar reírme pero... Alguien puede decirme que le he hecho yo a esa maldita vaca.
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miércoles, 24 de octubre de 2012
El otoño en Barcelona.
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Solo fotografía
martes, 23 de octubre de 2012
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