lunes, 16 de enero de 2012

Naci en invierno.

No hay nada de particular en ello, excepto porque.... según mi abuela nací tres veces.
Yo no lo recuerdo, ni me lo imagino. La primera fue placida, en Enero, los brazos de mi madre en la habitación del hospital. Al poco, diría yo que al invierno siguiente, una pulmonía me atrapo en el tren, camino del sur, la tierra materna. Ella pensó que me perdía, me apretaba con fuerza en la estación de Linares, mientras la familia buscaba un doctor... lo encontraron y dicen, que me devolvió el color.
No acabo ahí. Otro invierno, vivíamos en Las Planas, detrás del Tibidabo, la espalda verde de Barcelona, cuando la gran nevada. Era una casa de aquellas que se hacían entonces los inmigrantes al llegar si tenían suerte, suerte es llamarlo casa. Decía yo la gran nevada, o así me lo contaron. Mi abuela, que sonreía al ver caer los primeros copos blancos, tentada de jugar con la nieve a su edad, elemento extraño para ella que llego del sur. Le pareció al poco que caía en exceso, mis padres estaban en la ciudad y la pequeña estufa de pequeña bombona azul no prometía excederse en calentar la casa, supongo que me dio por llorar, lo cual la puso mas atenta. La nieve seguía cayendo y el precioso manto blanco empezaba a subir la escalera. Había que tomar una decisión. Olvídense ustedes de coches, teléfonos y demás zarandajas propias de la comunicación de ahora. Me cogió en brazos tras abrigarme con una manta y se dirigió con paso firme a casa de la vecina mas próxima, esta se encontraba en las mismas condiciones... y asustada, así que metieron unos chuzos de pan y algo de comer en un atillo hecho con la toquilla y tomaron camino de Vallvidrera sin pensarlo dos veces.
Caminaban por la vía del tren, que era el único sendero despejado de nieve de momento, se ve que estaba previsto que cayera, allí encontraron mas gentes que ante la debilidad de sus casas había tomado la misma decisión.
Me tengo que ir, mañana les cuento mas.

4 comentarios:

  1. Pues felicidades, por esos tres nacimientos, y porque imagino que estos días celebras el primero. Buena historia la tuya, para escribir un buen libro.
    Un saludo.

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  2. Gracias por compartir esta historia. Siempre hace bien recordar de donde venimos.
    Y Feliz Cumpleaños ¡¡¡

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  3. Hola Agustín, ya de nuevo en casa.
    Como te dije en otro lado, estaba seguro de que fuiste un buen regalo para los tuyos. Insisto en ello ahora, cuando ya han pasado unos días e insisto en que lo sé porque lo eres para tus amigos, entre quienes quiero considerarme.
    Un abrazo

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