La abuela caminaba tiesa y concentrada en mantenerme abrigado, amén de no perder de vista los raíles del tren con la esperanza que aún con la oscuridad delegada por la tormenta, condujeran a algún lugar seguro. Iba delante y los demás parecían seguirla con dificultad, ella se conducía de puro nervio, así siempre.
Por dentro renegaba, que coño hacía ella perdida entre montañas que no conocía. En realidad fue la primera en emigrar, y bien que le dolió, dejar a los niños al cuidado de si mismos. Los niños fueron llegando tras su estela, con mas o menos suerte se establecieron en esta tierra y aquí se quedarían todos hasta verla marchar y después... marcharse ellos.
¿Has oído alguna vez un tren llegar a tu espalda?. El ruido cuando pasan a tu lado es estruendoso, pero prueba a oírlo llegar. Suena como un silbido, casi imperceptible, hasta que ya está aquí... y pasa entonces si, como si todas las traviesas del mundo repicaran a la vez, ¿pero antes?.
Antes, alguien intuyo una luz en la sombra. Y aunque nadie creía que con ese tiempo fuera a pasar un tren, se aparto por si acaso. Aviso por si acaso al de delante... y así todos se iban haciendo a un lado, para cuando el aviso llego hasta la vecina que intentaba seguir a la abuela sin conseguirlo del todo, el silbido premonitorio ya se oía. La vecina se aparto y grito y volvió a gritar con el alma, mientras la sombra que le precedía continuaba impetuosa su marcha, el tren paso a su lado apagando su voz... y casi su aliento... dos segundos lentos, tan lentos... Y entonces contaba mi abuela que vio a mi tía que venia de frente, agitando los brazos despavorida... que pensó que era de la alegría de encontrarlos, que donde va esa loca, que levanto un brazo para tranquilizarla, mientras mi tía, la que siempre tuvo el pelo blanco, continuaba moviendo los suyos cual si el espíritu de San Vito la hubiera poseído. Entonces, contaba...que sintió de golpe como alguien la empujaba, ella resistió a caerse y aún la empujaron mas fuerte, hasta dar de bruces ella y yo sobre la nieve... y el tren, paso entonces como si mil traviesas repicaran.
Mañana continuo.
miércoles, 18 de enero de 2012
Naci en invierno...y sigue.
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lunes, 16 de enero de 2012
Naci en invierno.
No hay nada de particular en ello, excepto porque.... según mi abuela nací tres veces.
Yo no lo recuerdo, ni me lo imagino. La primera fue placida, en Enero, los brazos de mi madre en la habitación del hospital. Al poco, diría yo que al invierno siguiente, una pulmonía me atrapo en el tren, camino del sur, la tierra materna. Ella pensó que me perdía, me apretaba con fuerza en la estación de Linares, mientras la familia buscaba un doctor... lo encontraron y dicen, que me devolvió el color.
No acabo ahí. Otro invierno, vivíamos en Las Planas, detrás del Tibidabo, la espalda verde de Barcelona, cuando la gran nevada. Era una casa de aquellas que se hacían entonces los inmigrantes al llegar si tenían suerte, suerte es llamarlo casa. Decía yo la gran nevada, o así me lo contaron. Mi abuela, que sonreía al ver caer los primeros copos blancos, tentada de jugar con la nieve a su edad, elemento extraño para ella que llego del sur. Le pareció al poco que caía en exceso, mis padres estaban en la ciudad y la pequeña estufa de pequeña bombona azul no prometía excederse en calentar la casa, supongo que me dio por llorar, lo cual la puso mas atenta. La nieve seguía cayendo y el precioso manto blanco empezaba a subir la escalera. Había que tomar una decisión. Olvídense ustedes de coches, teléfonos y demás zarandajas propias de la comunicación de ahora. Me cogió en brazos tras abrigarme con una manta y se dirigió con paso firme a casa de la vecina mas próxima, esta se encontraba en las mismas condiciones... y asustada, así que metieron unos chuzos de pan y algo de comer en un atillo hecho con la toquilla y tomaron camino de Vallvidrera sin pensarlo dos veces.
Caminaban por la vía del tren, que era el único sendero despejado de nieve de momento, se ve que estaba previsto que cayera, allí encontraron mas gentes que ante la debilidad de sus casas había tomado la misma decisión.
Me tengo que ir, mañana les cuento mas.
Yo no lo recuerdo, ni me lo imagino. La primera fue placida, en Enero, los brazos de mi madre en la habitación del hospital. Al poco, diría yo que al invierno siguiente, una pulmonía me atrapo en el tren, camino del sur, la tierra materna. Ella pensó que me perdía, me apretaba con fuerza en la estación de Linares, mientras la familia buscaba un doctor... lo encontraron y dicen, que me devolvió el color.
No acabo ahí. Otro invierno, vivíamos en Las Planas, detrás del Tibidabo, la espalda verde de Barcelona, cuando la gran nevada. Era una casa de aquellas que se hacían entonces los inmigrantes al llegar si tenían suerte, suerte es llamarlo casa. Decía yo la gran nevada, o así me lo contaron. Mi abuela, que sonreía al ver caer los primeros copos blancos, tentada de jugar con la nieve a su edad, elemento extraño para ella que llego del sur. Le pareció al poco que caía en exceso, mis padres estaban en la ciudad y la pequeña estufa de pequeña bombona azul no prometía excederse en calentar la casa, supongo que me dio por llorar, lo cual la puso mas atenta. La nieve seguía cayendo y el precioso manto blanco empezaba a subir la escalera. Había que tomar una decisión. Olvídense ustedes de coches, teléfonos y demás zarandajas propias de la comunicación de ahora. Me cogió en brazos tras abrigarme con una manta y se dirigió con paso firme a casa de la vecina mas próxima, esta se encontraba en las mismas condiciones... y asustada, así que metieron unos chuzos de pan y algo de comer en un atillo hecho con la toquilla y tomaron camino de Vallvidrera sin pensarlo dos veces.
Caminaban por la vía del tren, que era el único sendero despejado de nieve de momento, se ve que estaba previsto que cayera, allí encontraron mas gentes que ante la debilidad de sus casas había tomado la misma decisión.
Me tengo que ir, mañana les cuento mas.
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Relatos cortos
domingo, 15 de enero de 2012
viernes, 13 de enero de 2012
¡Ay la luna!.
Nunca se sabe la duración de la adolescencia en un hombre, puede ser eterna. Cuando era yo ya, un adolescente adelantado, las noches de luna llena siempre eran especiales. Notaba su energía calándome los poros insuficientemente abiertos de la piel. No digo mas, pura sensación de la aventura próxima. Si ademas era en invierno... el culmen, y no pregunten.
Ahora la busco y la encuentro de vez en cuando desde mi lente, protegido quizás del desvarío.
Pero siguen siendo.... momentos mágicos, momentos grandes.
Ahora la busco y la encuentro de vez en cuando desde mi lente, protegido quizás del desvarío.
Pero siguen siendo.... momentos mágicos, momentos grandes.
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Momentos
martes, 10 de enero de 2012
Desorden.
Ando mentalmente liado, solo mentalmente de momento. Pensando en como poner orden al batiburrillo de opiniones, fotografías, relatos y momentos que empiezan a desbordarme el blog. Y en esas... de momento, para no perder el ritmo...
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domingo, 8 de enero de 2012
viernes, 6 de enero de 2012
jueves, 5 de enero de 2012
Nada es lo que parece.
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miércoles, 4 de enero de 2012
A sus majestades.
Como cada año mas allá de los tiempos, desde el lejano oriente llegan de nuevo tres reyes cargados de magia. Magia, que solo sera depositada en tu puerta previa carta escrita de tu puño y letra.
Queridos Reyes Magos.
No voy a extenderme porque para mi no deseo gran cosa, aparte de mas noches como esta y algo de material fotográfico, mis padres ya no están y no pueden hacerse cargo, quizás algún viajito este año. Unas buenas vacaciones vamos... y salud, claro. Mucha salud si esta en vuestras manos.
Lo que me tiene preocupado es como anda el mundo últimamente. Pareciera que todos los gilitos, tacañones y demás almas miserables camparan a sus anchas arrollándolo todo a su paso, cual recién escapados de los infiernos, con el ansia desatada.
Solo abriendo los ojos, no hace falta que sea mucho, daréis cuenta en seguida de lo que os refiero. Ponerle remedio si esta a vuestro alcance, contáis sin dudarlo con nuestra ayuda. Pues hartos e indignados estamos ya ante semejante despipote, majaderos que creen que el mundo se acabará con ellos. Y a este paso llevan camino de conseguirlo.
Deseo hayáis tomado buena nota, con vuestra ayuda a sin ella nos ponemos ya manos a la obra.
Mis respetos desde esta maravillosa noche estrellada.
Pd. Por si acaso, se lo pido también a las Cuadrántidas. Que nunca esta de más.
Queridos Reyes Magos.
No voy a extenderme porque para mi no deseo gran cosa, aparte de mas noches como esta y algo de material fotográfico, mis padres ya no están y no pueden hacerse cargo, quizás algún viajito este año. Unas buenas vacaciones vamos... y salud, claro. Mucha salud si esta en vuestras manos.
Lo que me tiene preocupado es como anda el mundo últimamente. Pareciera que todos los gilitos, tacañones y demás almas miserables camparan a sus anchas arrollándolo todo a su paso, cual recién escapados de los infiernos, con el ansia desatada.
Solo abriendo los ojos, no hace falta que sea mucho, daréis cuenta en seguida de lo que os refiero. Ponerle remedio si esta a vuestro alcance, contáis sin dudarlo con nuestra ayuda. Pues hartos e indignados estamos ya ante semejante despipote, majaderos que creen que el mundo se acabará con ellos. Y a este paso llevan camino de conseguirlo.
Deseo hayáis tomado buena nota, con vuestra ayuda a sin ella nos ponemos ya manos a la obra.
Mis respetos desde esta maravillosa noche estrellada.
Pd. Por si acaso, se lo pido también a las Cuadrántidas. Que nunca esta de más.
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lunes, 2 de enero de 2012
Maneras de empezar este año.
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