lunes, 17 de enero de 2011

Movimiento.

Cae la tarde en el exterior de esta muralla, la puerta abierta deja entrar el sonido del viento, esa tramontana que parece a veces un mar embravecido y que sin embargo es capaz de mecerte con su susurro. El cielo se colorea afuera jugueteando con los últimos rayos de sol, lo se aunque no pueda verlo. De repente, de la nada surge un movimiento, me desperezo, miro... y te veo salir.

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